Cuando un hueso recibe más presión de la que puede soportar, se fisura o se rompe. Cuando el hueso roto rompe la piel, se denomina fractura "abierta" (fractura "compuesta") y debe tratarse de inmediato para prevenir infección. Si un niño pequeño se niega a cargar un peso o mover un brazo o una pierna después de ocurrido un accidente o si se presenta una deformidad, se debe presumir que el niño tiene un hueso fracturado y es necesario buscar asistencia médica. Es difícil diferenciar un hueso dislocado de uno fracturado, pero ambos son situaciones de emergencias y requieren los mismos primeros auxilios.
|