Todos los siguientes factores hacen que los bebés sean altamente vulnerables a la fuerza causada por el síndrome del latigazo: - La cabeza de un bebé es grande y pesada en proporción con el resto de su cuerpo, razón por la cual cuando un bebé se cae o lo lanzan, tiende a caer sobre la cabeza.
- Existe un espacio libre entre el cerebro y el cráneo para permitir el crecimiento y el desarrollo.
- Los músculos y ligamentos del cuello del bebé son débiles y aún no se han desarrollado por completo.
- La cabeza del bebé es suave y frágil
Cuando se sacude a un bebé o a un niño pequeño, el cráneo frágil y flexible aún no está lo suficientemente fortalecido como para absorber mucha de esta fuerza, la cual se transmite así al cerebro y luego rebota contra el cráneo, ocasionando contusión cerebral, hinchazón, presión y sangrado (hemorragia intracerebral). Las venas grandes que se encuentran a lo largo de la parte exterior del cerebro son igualmente vulnerables a presentar rupturas a causa de estas lesiones, lo cual puede llevar posteriormente a que se presente sangrado, hinchazón o aumento de presión (hematoma subdural). Esto fácilmente puede causar daño cerebral severo y permanente, o la muerte. El hecho de sacudir a un bebé o a un niño pequeño también puede causar otras lesiones, como daño al cuello, la columna y los ojos; este último es muy común y puede ocasionar pérdida de la visión (hemorragia retinal).
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