Se debe crear un ambiente seguro, supervisando a los niños cuidadosamente, en especial cuando se encuentran cerca al agua o muebles y saber en todo momento dónde están y qué están haciendo. Nunca se debe subestimar lo que puede hacer un niño; para estar seguro, se debe asumir que éste tiene más habilidad y movilidad de lo que uno cree y nunca dejarlo solo sobre una cama, una mesa o cualquier superficie en la que pudiera rodar. Nunca se debe dejar al bebé en un corralito de malla con una baranda baja. Hay que reconocer lo que es apropiado para el niño según su edad, sobre todo si son juguetes, y evitar darle a un niño pequeño juguetes pesados, frágiles, con baterías o con piezas pequeñas. Para reducir los riesgos de accidentes por asfixia, debe asegurarse que los niños no agarren botones, baterías de reloj, palomitas de maíz, monedas, uvas o nueces. Asimismo, es importante sentarse con el bebé cuando esté comiendo, no voltear el biberón demasiado para que el bebé se alimente por sí solo y no permitir que gatee mientras toma su biberón. Nunca se deben atar biberones ni cualquier otra cosa alrededor del cuello del bebé. Se debe comenzar a enseñarle al niño el significado de _No se toca_ primera lección de seguridad.
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