Una mandíbula fracturada o dislocada es una lesión facial común. La mandíbula (también llamada maxilar) es el único hueso de la cara con movimiento y es el que sostiene los dientes inferiores. (El término "maxilar superior" se refiere al hueso fijo que se extiende desde los dientes superiores hasta los ojos). La mandíbula está conectada al cráneo por una articulación en bisagra, ubicada delante de las orejas (articulación temporomandibular), con músculos fuertes que se extienden desde la mandíbula hasta el cráneo. La mandíbula se disloca cuando se desplaza en una o en ambas articulaciones temporomandibulares. La fractura (ruptura) del hueso de la mandíbula puede darse en el lugar de la lesión o en el lado opuesto de dicho hueso. Si el maxilar superior también se fractura, el trauma puede ser tan severo como para afectar múltiples áreas de la cara, cuello y espalda. La causa más común de una fractura o dislocación de mandíbula es un trauma producido por un golpe en la cara, como consecuencia de un accidente automovilístico, industrial, recreacional, deportivo, producto de una agresión física o de otra índole
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