1. Cuando ocurre una convulsión, la mejor estrategia es evitar que la víctima se lesione, protegiéndola de una caída y acostándola en el suelo en un área segura. Se deben retirar los muebles u otros objetos cortantes del área alrededor de la víctima. 2. Si es necesario contener a la víctima, haga que se recueste de lado. 3. Sin interferir con los movimientos de la persona que sufre el ataque, se deben aflojarle las prendas de vestir ajustadas, sobre todo las que están alrededor del cuello. 4. Si la víctima vomita, hay que tratar de voltearle la cabeza para que el vómito salga y no sea aspirado hacia los pulmones o las vías respiratorias. 5. Si se trata de un lactante o un niño que parece sufrir una convulsión a consecuencia de una fiebre alta, hay que bajarle la temperatura gradualmente con compresas frías y agua tibia. Se debe administrarle una dosis adecuada de acetaminofén (Tylenol), en especial en casos de antecedentes de convulsiones febriles, pero no se debe sumergir al niño en una tina con agua fría. 6. Después de una convulsión, la mayoría de las víctimas caen en un sueño profundo, lo cual no debe evitarse. Es posible que la víctima se encuentre desorientada por algún tiempo luego de que despierte. 7. Se debe permanecer al lado de la víctima hasta que se recupere o hasta que llegue asistencia médica profesional, manteniendo sus signos vitales (pulso, ritmo respiratorio y presión sanguínea) bajo control. 8. Cuando la víctima se despierte, determinar si ha tenido convulsiones en el pasado y si le han prescrito medicinas para su condición. Alentarla a tomar sus medicinas. 9. Si la víctima es diabética o parece serlo, se le puede administrar azúcar. Si la víctima está inconsciente, pueden ponérsele granitos de azúcar o glucosa líquida bajo la lengua. Si está consciente, la víctima diabética puede tomar una bebida o comida azucarada o un poco de glucosa líquida concentrada.
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