La de nariz es la fractura facial más común, que suele ser producto de un golpe contundente y que con frecuencia está asociada a otras fracturas faciales. Las magulladuras usualmente desaparecen después de dos semanas. Las lesiones en nariz y cuello suelen ir juntas pues un golpe lo suficientemente fuerte como para lesionar la nariz puede también lesionar el cuello. Mientras las lesiones graves de la nariz pueden ocasionar problemas que exigen atención médica y profesional inmediata, en el caso de las lesiones menores es posible que el médico prefiera revisar al paciente luego de que ceda la hinchazón. Las hemorragias nasales son muy comunes y pueden ser consecuencia de un trauma como el introducir un dedo en la nariz, sonársela demasiado fuertemente o un impacto directo a la misma. Otras causas pueden ser irritación o sequedad del revestimiento de la nariz, producto de un ambiente seco y con poca humedad, rinitis alérgica, gripe o sinusitis; por desviación del tabique o por la presencia de objetos extraños en la nariz o cualquier otra obstrucción nasal. La mayoría de las hemorragias nasales ocurren en la punta del tabique nasal, el cual contiene vasos sanguíneos frágiles y fáciles de romper. Es poco común que las hemorragias se produzcan hacia la parte más superior del tabique o más profundo en la nariz. Las hemorragias nasales en estos sitios más altos y profundos de la nariz son más difíciles de controlar. En ciertas ocasiones, las hemorragias nasales pueden ser un indicativo de otros problemas, como trastornos del sangrado, uso de aspirina o fluidificadores de sangre, hipertensión o arteriosclerosis. La telangiectasia hemorrágica hereditaria, también denominada THH o Síndrome de Osler-Weber-Rendu, es un trastorno acompañado de una masa vascular o de vasos sanguíneos, similar a un lunar de nacimiento, en la parte de atrás de la nariz, que puede evidenciarse por las hemorragias nasales.
|