Las quemaduras pueden ser causadas por calor seco, como el fuego; por calor húmedo, como el vapor o los líquidos calientes; por radiación, fricción, objetos calientes, el sol, la electricidad o las sustancias químicas. Las quemaduras térmicas son las más comunes y ocurren cuando los metales calientes, los líquidos hirvientes, el vapor o las llamas entran en contacto con la piel. Suelen ser producto de incendios, accidentes automovilísticos, juegos con fósforos, gasolina mal almacenada, sistemas de calefacción y mal funcionamiento de equipos eléctricos. Entre otras causas, se puede mencionar el mal manejo de petardos y accidentes en la cocina, como puede suceder cuando un niño se sube a una estufa o agarra una plancha caliente. Las quemaduras de las vías respiratorias pueden ser causadas por inhalación de humo, vapor, aire supercalentado o vapores tóxicos, en espacios poco ventilados. En algunas ocasiones, se hace seguimiento a las quemaduras de los niños en búsqueda de maltrato por parte de los padres.
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