EN CASOS DE ASPIRACIÓN: Todo niño que se sospecha ha aspirado un objeto debe ser revisado por un médico. Los niños con problemas respiratorios obvios pueden necesitar medidas de emergencia para casos de total oclusión de las vías respiratorias. Si cesan la asfixia y la tos y el niño no presenta otros síntomas, se debe observar el desarrollo de signos o síntomas de irritación o infección respiratoria. Las radiografías pueden ser útiles para el diagnóstico y es posible que sea necesario realizar una broncoscopia para el diagnóstico definitivo, así como para sacar el objeto. Se pueden usar antibióticos y técnicas de terapia respiratoria en los casos que desarrollen infección. EN CASO DE INGESTIÓN: Cualquier niño que se crea que ha ingerido un objeto extraño debe ser observado para verificar la presencia de dolor, fiebre, vómito o sensibilidad localizada y se deben examinar las heces (deposiciones) para detectar el paso del objeto extraño, pues incluso los objetos puntiagudos como alfileres y tornillos pueden atravesar el tracto gastrointestinal sin problemas. Los exámenes con rayos X son necesarios ocasionalmente, especialmente si el niño presenta síntomas de angustia o si el objeto no sale al cabo de 4 ó 5 días.
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