| En los Estados Unidos, de 6.000 a 8.000 vidas se pierden cada año por ahogamiento. El médico debe examinar a todas las víctimas que han estado a punto de ahogarse, incluso a aquellas que se reaniman rápidamente en la escena, pues las complicaciones en los pulmones son frecuentes. Por lo general, la persona que se está ahogando no puede pedir ayuda, por lo que es importante estar alerta a los signos de un ahogamiento, la mayoría de los cuales ocurren a corta distancia del área de seguridad. Se debe sospechar de un accidente cuando se observa a una persona en el agua con toda su ropa, o si se aprecian movimientos desiguales al nadar que puedan indicar que el nadador se está cansando. Con frecuencia, el cuerpo se hunde y sólo la cabeza queda flotando sobre el agua. En una emergencia de ahogamiento inminente, la acción inmediata y los primeros auxilios pueden evitar la muerte. Es posible revivir a una víctima por ahogamiento, incluso si la víctima ha estado en agua fría por mucho tiempo. Los niños pueden ahogarse en tan sólo unas pocas pulgadas (cm) de agua.
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