| 1. Cuando alguien se está ahogando, se debe buscar ayuda de inmediato, pero el rescatista debe evitar ponerse a sí mismo en una situación de peligro. No se debe meter al agua o hielo a menos que no haya otra alternativa. Entre las opciones para rescatar a una persona están el lanzar a la persona que está forcejeando una vara larga, una rama o una cuerda atada a un objeto flotante como un salvavidas de aro o una chaleco salvavidas, para luego halarla hasta la orilla. Se debe tener presente que las personas que caen en hielo sufren de hipotermia rápidamente, por lo que no podrán agarrar objetos a su alcance ni asirse de algo para que los halen y los pongan a salvo. Sin embargo, si la persona sigue luchando en el agua y el rescatista cree tener la fuerza y el entrenamiento suficientes como para rescatarla del agua, debe hacerlo de inmediato. Si existe la probabilidad de una lesión en la columna, se recomienda tener cuidado de estabilizar la cabeza y el cuello de la víctima en todo momento durante el rescate y la reanimación. 2. Si la víctima dejó de respirar, se debe comenzar a dar resucitación boca a boca tan pronto como se pueda, sin correr riesgos; es decir, se debe comenzar con el proceso de respiración asistida aún antes de llevar la víctima a tierra firme. 3. Se continúa dando respiración a la víctima a intervalos de pocos segundos mientras se la traslada hasta la orilla. Una vez en tierra, se verifica el pulso (u otros signos de circulación como la respiración espontánea, tos o movimientos) y de ser necesario se administra la RCP. 4. Para saber los pasos por seguir en la respiración artificial, ver la sección sobre los primeros auxilios con respiración artificial y RCP. 5. Se debe proceder con mucho cuidado al administrar la maniobra de Heimlich. Ésta no se debe utilizar como procedimiento de rutina en el rescate de víctimas de los accidentes de ahogamiento inminente, sino únicamente si las vías respiratorias están obstruidas con detritos o vómito y esto impide la ventilación apropiada de la víctima (imposibilidad de insuflar aire a los pulmones en una maniobra de reanimación). Dado que la mayoría de las víctimas de ahogamiento no ingieren grandes cantidades de agua, la respiración boca a boca inmediata es efectiva sin haber drenado los pulmones primero. Más aún, el hecho de realizar la maniobra de Heimlich de manera innecesaria puede aumentar las probabilidades de que una víctima inconsciente vomite y por consiguiente se ahogue con el vómito. 7. Si es necesario mover a la víctima, debe hacerse con mucho cuidado, pues puede que haya sufrido lesiones. Siempre se debe presumir que la víctima se ha roto el cuello o la columna y evitar voltear o doblar el cuello. Se recomienda tomar las medidas apropiadas para inmovilizar la cabeza y el cuello durante el procedimiento de reanimación y transporte, asegurándolos a un tablero amplio o camilla o inmovilizándolos con toallas enrolladas u otros objetos a su alrededor. Es imprescindible mantener a la víctima calmada e inmóvil y buscar asistencia médica de inmediato. 8. Para evitar la hipotermia, se debe retirar las ropas mojadas y frías de la víctima y cubrirla con algo caliente si es posible. 9. Se deben administrar los primeros auxilios para cualquier otra enfermedad o lesión, una vez que la víctima haya sido estabilizada. 10. A medida que la víctima se reanima, puede que tosa y experimente dificultad al respirar. Se la debe calmar y dar confianza hasta que llegue la ayuda médica. Las víctimas de accidentes de ahogamiento inminente deben ser examinadas por un médico, pues aunque la víctima se recupere pronto en la escena, las complicaciones pulmonares son comunes.
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