| Una persona con las extremidades congeladas también puede presentar hipotermia (disminución de la temperatura corporal). Por lo tanto, es preciso verificar primero si hay hipotermia y tratar primero esos síntomas. La congelación se caracteriza por la dureza, palidez y frialdad de la piel que ha estado expuesta al frío durante un cierto tiempo. El área tiende a ponerse insensible al tacto, aunque es probable que haya dolor penetrante agudo. A medida que el área comienza a descongelarse, la carne se torna roja y se presenta mucho dolor. La congelación puede afectar cualquier parte del cuerpo, pero las manos, los pies, la nariz y las orejas son las más vulnerables. La recuperación puede ser completa si sólo la piel y los tejidos subyacentes han sufrido daño; no obstante, si los vasos sanguíneos han sido afectados, el daño es permanente y puede sobrevenir gangrena, la cual requiere la amputación de la parte afectada. Es común que, a medida que la piel se calienta, se sienta dolor y hormigueo o ardor en el área afectada.
|