1. Proteger a la víctima del frío y trasladarla a un lugar cálido. Quitarle cualquier prenda ajustada y la ropa húmeda. Se deben buscar signos de hipotermia (temperatura corporal baja) y darle el tratamiento respectivo. 2. Si se dispone de ayuda médica inmediata, es mejor envolver las áreas afectadas en compresas estériles (sin olvidar separar los dedos de las manos y de los pies afectados) y llevar a la víctima hasta un centro de atención de emergencia para que reciba cuidados posteriores. 3. Si no se dispone de ayuda médica inmediata, sumergir las áreas afectadas en agua tibia (NO CALIENTE) o poner paños calientes sobre las áreas afectadas de orejas, nariz o mejillas durante 20 a 30 minutos. La temperatura recomendada para el agua es de 104º a 108º F (40 a 42 º C). Mantener el agua circulando para ayudar al proceso de calentamiento. Durante el calentamiento puede presentarse ardor, hinchazón y cambios de color. El calentamiento se completa cuando la piel está suave y retorna la sensibilidad. 4. Poner gasa seca y limpia en las áreas congeladas, separando los dedos de las manos o los dedos de los pies afectados. 5. Mover las áreas descongeladas lo menos posible. 6. La recongelación de las áreas descongeladas puede causar daños más severos, por lo que se debe evitar esto, envolviendo dichas áreas y manteniendo a la víctima caliente. En caso de que no se pueda garantizar que no se produzca la recongelación, es aconsejable demorar el proceso inicial de recalentamiento hasta que se logre ubicar un lugar caliente y seguro. 7. Si la quemadura por frío es extensa, dar bebidas calientes a la víctima para ayudarla a recuperar los líquidos perdidos.
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