Los adultos deben en lo posible tomar medidas para controlar los factores del riesgo de la enfermedad cardíaca, para lo cual se deben controlar los niveles de presión sanguínea y diabetes, así como cumplir al pie de la letra con la prescripción médica. Se recomienda vigilar los niveles de colesterol total, modificar la dieta si es necesario, perder peso si se padece de obesidad y seguir un programa de ejercicios para mejorar las condiciones cardiovasculares (Es preciso consultar al médico primero antes de iniciar cualquier programa nuevo). Si se fuma, es necesario reducir la frecuencia o dejar de fumar totalmente, pues el fumar aumenta más del doble el riesgo de desarrollar la enfermedad cardíaca. También es preciso limitar la ingestión de alcohol. Un trago al día está ligado a la reducción de la tasa de ataques cardíacos, pero tomar dos o más tragos al día puede ser perjudicial para el corazón y causar otros problemas médicos. Los padres deben enseñar las normas de seguridad a sus hijos y crear un ambiente seguro para ellos a fin de prevenir accidentes que pudieran conducirlos a un paro cardíaco.
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