Es frecuente que los síntomas de la sarcoidosis se resuelvan gradualmente por sí solos y sin tratamiento. Los pacientes que se encuentran gravemente afectados requieren un tratamiento con corticosteroides que puede durar 1 ó 2 años, aunque en algunos individuos puede ser necesario continuar la terapia por el resto de la vida. Algunas veces, además de los corticosteroides, se utilizan otras drogas como agentes inmunosupresores tales como el metotrexato, la azatioprina y la ciclofosfamida. En muy raras ocasiones, se requiere el transplante de un órgano en personas que presentan daño irreversible del mismo.
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