Las personas sospechosas de tener neumonía deben someterse a una evaluación médica, incluyendo un examen físico completo y una radiografía de tórax, especialmente, dado que en el examen físico no siempre se puede distinguir una neumonía de una bronquitis aguda u otras infecciones respiratorias. Dependiendo de la severidad de la enfermedad, es posible que se hagan estudios adicionales, como un conteo sanguíneo completo, hemocultivos y cultivos de esputo. Cuando se sospecha de ciertas formas de la neumonía atípica, se ordenan ciertas pruebas (como el antígeno para Legionella en orina y frotis de garganta para Micoplasma y Clamidia, además de exámenes de sangre para anticuerpos de neumonía por Micoplasma y Clamidia).
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