La influenza es una infección viral común, causada por tres tipos de virus: Influenza A, B y C. El tipo A generalmente es responsable de grandes brotes de la enfermedad y es un virus que constantemente está cambiando, regularmente desarrollando nuevas cepas y ocasionado nuevas epidemias por cada cierto período de años. El tipo B ocasiona pequeños brotes y el tipo C generalmente causa una enfermedad leve. En los Estados Unidos, la infección con influenza A y B lleva a que se presenten 20.000 muertes y más de 100.000 casos de hospitalización por año. Esta enfermedad se transmite de persona a persona a través de pequeñas gotas que se forman cuando alguien estornuda o tose. Ciertos individuos están en alto riesgo de complicaciones de la influenza, por lo que se recomienda la vacuna para este grupo de alto riesgo. Dicho grupo incluye personas de más de 50 años; personas con diabetes o condiciones médicas que afecten el corazón, los pulmones (asma) o los riñones; trabajadores de la salud y cualquier persona con un sistema inmune debilitado (portadores de HIV). Los suministros de vacunas están limitados cada año, pero después de que se hayan vacunado las personas que se encuentran en alto riesgo, cualquier persona puede solicitar la vacuna.
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