| Las vacunas contra la gripe se recomiendan anualmente para personas de 50 o años o más, para personas que padezcan enfermedad crónica del corazón o de los pulmones y aquellos que viven en instituciones. La vacuna previene la infección en un 60% ó 70% en individuos con sistemas inmunes normales, pero su eficacia es menor en individuos con sistemas inmunes debilitados. La vacuna contra la influenza no se debe administrar a personas que sean alérgicas a los huevos. Aproximadamente 8 millones de niños y adolescentes entre los 6 meses y los 17 años de edad tienen una o más condiciones médicas que los ponen en un mayor riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza; por lo cual se les debe administrar la primera vacuna disponible. Este grupo de niños comprende, entre otros, niños con trastornos crónicos del corazón y los pulmones (como asma y fibrosis quística); niños que han requerido seguimiento médico regular u hospitalización el año anterior debido a enfermedades metabólicas crónicas (como la diabetes mellitus); niños con disfunción renal, anemia de células falciformes o que presenten inmunosupresión. Durante la estación de la influenza, se debe vacunar a los niños y adolescentes (de edades entre 6 meses y 18 años) que estén recibiendo terapia con aspirina a largo plazo y que, por lo tanto, podrían estar en riesgo de desarrollar el síndrome de Reye después de una infección de influenza y a las adolescentes que estén en su segundo o tercer trimestre de embarazo. Para aquellos individuos que han estado expuestos a personas que se sabe tienen influenza, en especial si está dentro de los factores de riesgo, el uso potencial de medicamentos antivirales durante más de dos semanas y la vacunación pueden ayudar a prevenir la enfermedad.
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