| Para los casos leves de la enfermedad en personas que no están en alto riesgo (no inmunocomprometidas, ancianos, personas con condiciones crónicas de pulmón, corazón o riñones), el tratamiento es simplemente de apoyo e incluye reposo en cama, analgésicos para los dolores musculares y aumento en la ingesta de líquidos. En caso de que la influenza se detecte dentro de las 48 horas después de iniciados los síntomas, en especial en los grupos de alto riesgo, se puede disponer de algunos medicamentos antivirales que pueden disminuir la duración de dichos síntomas en 1 día aproximadamente. Dichos medicamentos incluyen la amantadina o la rimantadina (únicamente activo contra la influenza A); oseltamivir y zanamivir (activos contra la influenza A y B) y ya que estos medicamentos tienen efectos secundarios diferentes y afectan a diferentes virus, el médico debe determinar cuál es el más conveniente para el paciente. Generalmente, el tratamiento no es necesario para los niños y sólo se debe iniciar si la enfermedad se diagnostica en forma temprana y si la enfermedad puede progresar a una forma más severa. El oseltamivir (Tamiflu) es lo mejor que se le puede administrar a los niños, se puede encontrar en forma líquida y es más fácil de administrar que el zanamivir (Relenza), el cual no ha sido autorizado para niños menores de 12 años y se debe administrar a través de un inhalador. El tratamiento ayuda si se inicia temprano y sólo si la enfermedad es realmente la influenza, ya que no sirve para tratar el resfriado común.
|