El objetivo del tratamiento es extraer el aire del espacio pleural permitiendo que el pulmón vuelva a expandirse. En una emergencia, se puede colocar una aguja pequeña, como una aguja intravenosa común, en la cavidad torácica a través de las costillas para aliviar el exceso de presión. El tratamiento definitivo es un tubo a tórax, un tubo plástico grande que se inserta a través de la pared torácica para extraer el aire por completo. Este tubo se conecta a una botella de vacío que extrae lenta y continuamente el aire de la cavidad torácica lo que permite que el pulmón se vuelva a expandir. A medida que el pulmón se recupera y deja escapar el aire, el vacío se reduce y luego se retira el tubo torácico. Se requiere hospitalización para el cuidado apropiado del tubo a tórax y debido a que el pulmón puede tomar algunos días para expandirse totalmente. Se puede recomendar la cirugía cuando el episodio es recurrente o si el pulmón no se vuelve a expandir después de 5 días de haberse colocado el tubo torácico.
|