La infección es causada por la inhalación de las esporas de un hongo que se encuentra en regiones desérticas como Arizona o el Valle de San Joaquín de California. Esta infección puede presentarse de forma aguda, crónica o diseminada. La forma crónica suele desarrollarse después de un período latente que puede durar entre meses y años después de sufrir una infección inicial benigna y que puede pasar sin ser diagnosticada. Se pueden formar abscesos pulmonares que al romperse en los espacios pleurales pueden causar empiema (pus en el espacio pleural) o fístula broncopleural. Se puede formar de manera gradual cicatrización (fibrosis) y cavidades en la parte superior de los pulmones a medida que la forma crónica de coccidioidomicosis progresa lentamente a lo largo de los meses o los años. Sin embargo, la mayoría de las infecciones de coccidioidomicosis pulmonar no se convierten en crónicas. En efecto, la mayoría de las infecciones no presentan síntomas y sólo se reconocen mediante una prueba cutánea de coccidioidina positiva. Las personas de piel oscura y aquellas con un sistema inmune débil son más susceptibles a la infección y tienen más probabilidades de desarrollar las formas crónica o diseminada (que se extiende a otros órganos) de la enfermedad.
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