La bronquitis se produce después de una infección respiratoria viral y, por lo general, aparece una vez comienzan a desaparecer los síntomas de la infección inicial. La infección viral, que puede ser causada por un número indeterminado de virus respiratorios, incluyendo los rinovirus, responsables del resfriado común, produce inflamación de los bronquios, lo cual prepara el campo para la bronquitis y, en algunos casos, una infección bacteriana secundaria. Los primeros síntomas pueden incluir: picazón profunda en la garganta, exactamente encima del hueco esternal, que se convierte en una tos irritante y seca. A medida que progresa la infección, la tos puede volverse productiva con esputo espeso amarillento (esputo purulento), ocasionalmente teñido de sangre. Los síntomas asociados pueden incluir: fiebre, malestar, dolor torácico y dificultad respiratoria. Los bebés, cuando resultan afectados, generalmente desarrollan otras complicaciones respiratorias como bronquiolitis o neumonía, mientras que los niños y adolescentes desarrollan los síntomas típicos de la bronquitis del adulto. Los factores de riesgo son: enfermedades recientes que hayan disminuido la resistencia a la infección, una infección respiratoria viral previa, tabaquismo o problemas pulmonares crónicos. La incidencia es de aproximadamente 4 casos por cada 100 personas.
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