El objetivo del tratamiento es estabilizar la condición de la persona afectada, detener el sangrado y extraer la sangre y el aire del espacio pleural, mediante la inserción de un tubo torácico a través de la pared del tórax con el fin de drenar la sangre y retirar el aire. El tubo debe permanecer en su sitio durante varios días para reexpandir el pulmón. Se debe tratar la causa que produce el hemotórax; sin embargo, en pacientes que presentan trauma y dependiendo de la severidad de la lesión, frecuentemente todo lo que se necesita es un tubo de drenaje en el tórax y no se requiere cirugía.
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