La terapia más efectiva es la extirpación quirúrgica del tumor. Si se presenta sangrado potencialmente mortal, la única posibilidad de tratamiento es la cirugía de emergencia. En algunos casos, se puede utilizar la angiografía (inyección de un medio de contraste en los vasos sanguíneos) con el fin de localizar el sitio del sangrado, lo cual puede permitirle al médico detenerlo. Ocasionalmente, se pueden prescribir antibióticos como el itraconazol y la amfotericina B. Algunas veces, se agregan estos antimicóticos cuando no es posible la extirpación quirúrgica completa o cuando el Aspergillus se ha expandido más allá del aspergiloma.
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