Se requiere tratamiento y hospitalización de emergencia. En casos de embolismo pulmonar severo, potencialmente mortal, el tratamiento definitivo consiste en disolver el coágulo por medio de terapia trombolítica. La terapia anticoagulante evita la formación de más coágulos y permite que el cuerpo reabsorba los coágulos existentes más rápidamente. La terapia trombolítica (medicamento para disolver el coágulo) comprende estreptoquinasa, uroquinasa o APT (activador del plasminógeno tisular). La terapia anticoagulante (medicación para prevenir el coágulo) consiste inicialmente en la administración de heparina por medio de infusión intravenosa y luego warfarina por vía oral (Coumarina). En muchas circunstancias se sustituye la heparina subcutánea de bajo peso molecular por heparina intravenosa. En los pacientes para quienes se contraindica la terapia anticoagulación, se puede colocar un filtro de la vena cava inferior (filtro VCI). Este dispositivo, que se ubica en la principal vena central del abdomen, está diseñado para bloquear grandes coágulos que viajan hacia los vasos pulmonares. Se puede requerir la oxigenoterapia para mantener las concentraciones normales de oxígeno. Algunas veces se recomienda la cirugía en pacientes con gran riesgo de embolia recurrente.
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