| La reducción de la presión atmosférica y la presión del oxígeno en las grandes alturas son las causantes de esta enfermedad, la cual afecta el sistema nervioso, los pulmones, los músculos y el corazón. Esta condición puede variar desde leve hasta potencialmente mortal. En la mayoría de los casos los síntomas son leves, pero en los casos graves el líquido se acumula en los pulmones (lo que se llama edema pulmonar), causando dificultad respiratoria extrema y disminución posterior del nivel de oxígeno. Se puede presentar edema alrededor del cerebro, lo que causa confusión, coma y la muerte sino hay tratamiento. La probabilidad y severidad de esta condición se incrementa con el nivel de ascenso; es decir entre más altitud se alcance, mayores serán los niveles de esfuerzo que se deban hacer. Aproximadamente el 20% de las personas desarrollan síntomas leves a altitudes entre 6.300 y 9.700 pies (2.000 y 3.000 m), pero es raro que se presente edema pulmonar y cerebral a esas altitudes. Sin embargo, por encima de los 14.000 pies (4.300 m), la mayoría de las personas experimentan al menos síntomas leves; aunque aproximadamente del 10 al 15% de personas que no se aclimatan y permanecen a esa altitud desarrollan edema pulmonar o cerebral.
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