No existe un tratamiento específico para la silicosis, pero es importante retirar la fuente de exposición al sílice para evitar el empeoramiento posterior de la enfermedad. El tratamiento de apoyo comprende medicamentos supresores de la tos, broncodilatadores y oxígeno, si es necesario. Si se requiere, se prescriben antibióticos para las infecciones respiratorias. Otras consideraciones para el tratamiento comprenden restringir la continua exposición a sustancias irritantes, dejar de fumar y un examen de piel de rutina para detectar tuberculosis. Las personas con silicosis presentan un alto riesgo de desarrollar tuberculosis (TB), ya que se cree que el sílice interfiere con la respuesta inmune del cuerpo a la bacteria que produce la TB. Se recomienda el examen cutáneo de piel rutinario cada año para evaluar la exposición a TB; además se recomienda en tratamiento con drogas antiTB para personas con un examen cutáneo positivo. Cualquier cambio en la apariencia de la radiografía de tórax es sospechosa de TB.
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