El tratamiento más efectivo es la suspensión del consumo de tabaco. Sólo el hecho de el dejar de fumar puede detener la progresión del daño pulmonar cuando éste ya ha comenzado. Los medicamentos utilizados para mejorar la respiración son, entre otros: los broncodilatadores (inhalador de mano o nebulizador), los diuréticos y los corticoesteroides. También se pueden recetar antibióticos cuando se presentan infecciones respiratorias. A las personas con este diagnóstico se les recomiendan las vacunas para la gripe y el Pneumovax . Se puede utilizar oxígeno de bajo flujo durante el ejercicio, continuamente o en la noche. La rehabilitación pulmonar puede mejorar la tolerancia al ejercicio y la calidad de vida a corto plazo; mientras que el transplante de pulmón es una opción para pacientes con enfermedad severa. Muchas personas utilizan oxígeno de bajo flujo en el hogar. Además, es importante evitar el aire contaminado y el consumo de cigarrillo. TERAPIA EXPERIMENTAL: Para tratar algunos pacientes con enfisema severo, actualmente se está utilizando una cirugía experimental denominada reducción del pulmón. Durante esta cirugía, se extraen las porciones dañadas del pulmón, permitiendo de este modo que las porciones normales del pulmón se expandan completamente y aprovechen el aumento de la aireación; pero aún no se sabe si esta cirugía es efectiva.
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