A medida que la sangre es bombeada a través del cuerpo, ésta ejerce una presión sobre las paredes de las arterias. La presión sanguínea sistólica es la ejercida sobre las paredes cuando el corazón se contrae y la presión sanguínea diastólica se ejerce cuando el corazón se relaja. Cuando una persona se hace controlar la presión sanguínea, la lectura que le dan corresponde a la presión sistólica/presión diastólica. Por ejemplo, la presión sanguínea normal está por debajo de 120/80. La presión sanguínea alta, también llamada hipertensión, se presenta cuando la presión sistólica está constantemente por encima de 140 mm Hg o la presión sanguínea diastólica está por encima de 90 mm Hg. La "hipertensión esencial" se refiere a la presión sanguínea alta cuya causa no se conoce. La prehipertensión es cuando la presión sanguínea sistólica está entre 120 y 139 o la presión sanguínea diastólica está entre 90 y 99 en múltiples lecturas. La persona que presenta prehipertensión tiene la probabilidad de desarrollar presión sanguínea alta en algún momento. Por lo tanto, el médico recomendará los cambios que deben hacerse en el estilo de vida para reducir la presión sanguínea al nivel normal.
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