El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y tratar la causa subyacente de esta condición y es posible que se requiera hospitalización cuando los síntomas sean muy severos. Ha habido muchos estudios en esta área, dado que esta condición es muy común y seria. Se ha encontrado que algunos tipos de medicamentos ayudan a los pacientes a vivir más tiempo con este trastorno y son: inhibidores ECA (captopril, lisinopril, etc.), betabloqueadores (metoprolol, carvedilol, etc.) y aldosterona. Además de estos, con frecuencia se utilizan los diuréticos y la digoxina. Los pacientes con este trastorno se someten a una cateterización cardíaca para ver si son candidatos para cirugía de bypass o angioplastia ("procedimiento con balón"). El objetivo de estos tratamientos es mejorar el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco dañado o debilitado. Puede recomendarse un trasplante del corazón para pacientes en quienes el tratamiento estándar no ha tenido éxito y que aún tienen síntomas muy severos. Recientemente, se han desarrollado bombas cardíacas artificiales implantables y en este momento, muy pocos pacientes pueden someterse a cualquiera de estos tratamientos avanzados. Si la persona fuma o consume alcohol, debe dejar de hacerlo porque estos hábitos aumentan la carga de trabajo al corazón.
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