La presión sanguínea alta aumenta la carga de trabajo del corazón y con el tiempo esto puede causar un engrosamiento del músculo cardíaco y los síntomas de la enfermedad cardíaca hipertensiva. A medida que el corazón continúa bombeando contra la alta presión de los vasos sanguíneos, el ventrículo izquierdo comienza a dilatarse y el gasto cardíaco, es decir, la cantidad de sangre bombeada por minuto, disminuye y, de no recibir tratamiento, se pueden presentar los síntomas de una insuficiencia cardíaca congestiva. La presión sanguínea alta es el factor de riesgo más común para la enfermedad cardíaca y la apoplejía. Por ejemplo, puede causar la enfermedad cardíaca isquémica (disminución de la cantidad de sangre que llega al músculo del corazón, provocando dolor de pecho anginal y ataques cardíacos) debido al incremento en el suministro de oxígeno necesario para el músculo cardíaco que se ha engrosado. La hipertensión también contribuye con el engrosamiento de las paredes de los vasos sanguíneos que, a su vez, pueden agravar la aterosclerosis, caracterizada por el aumento en los depósitos de colesterol en los vasos sanguíneos. Esto también aumenta el riesgo de ataque cardíaco y apoplejía. La enfermedad cardíaca hipertensiva es la principal causa de enfermedad y muerte por hipertensión, y afecta aproximadamente a 7 de cada 1.000 personas.
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