Hasta cierto punto, el organismo se protege a sí mismo mediante la formación de nuevos vasos sanguíneos o circulación colateral alrededor del área afectada. Se pueden recomendar medicamentos para reducir las grasas/colesterol en la sangre, los cuales pueden ser colestiramina, colestipol, ácido nicotínico, genfibrozil, probucol, atorvastatina, lovastatina u otros. La aspirina, ticlopidina y clopidrogel, que son inhibidores de la acumulación de plaquetas o anticoagulantes, se pueden utilizar para reducir el riesgo de formación de coágulos. Asimismo, se sugiere una dieta baja en grasas, bajar de peso y practicar ejercicio, al igual que controlar la presión sanguínea alta. La angioplastia con balón utiliza un catéter que tiene en su extremo un balón inflable para aplanar la placa e incrementar el flujo sanguíneo más allá de la zona afectada por la oclusión. Esta técnica se utiliza para abrir las arterias del corazón, pero puede ser empleada en muchas otras arterias del organismo. Otra técnica utilizada es la colocación de stents o implantación de un pequeño dispositivo de metal dentro de la arteria (usualmente después de una angioplastia) para mantenerla abierta. La eliminación quirúrgica de los depósitos o endarterectomía se puede recomendar en algunos casos. El procedimiento más invasivo es un injerto de derivación en el cual se utiliza una arteria o vena normal del paciente para crear un puente que sirva de derivación a la sección obstruida de la arteria.
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