La regurgitación de la válvula mitral es el tipo de insuficiencia de una válvula cardíaca más común. Cualquier trastorno que debilite o dañe esta válvula puede impedir su cierre apropiado, ocasionando este tipo de filtración. Este problema se vuelve crónico cuando la condición persiste en vez de ocurrir únicamente durante un período breve. Cuando la válvula mitral no puede cerrarse adecuadamente, la sangre fluye de vuelta a la aurícula izquierda desde el ventrículo izquierdo, dando como resultado una disminución del flujo sanguíneo al cuerpo (gasto cardíaco) y haciendo que el corazón trabaje más duro para compensar esta deficiencia. La regurgitación mitral crónica afecta a aproximadamente el 6% de las mujeres y el 3% de los hombres, pero después de los 55 años de edad, se percibe algún grado de regurgitación mitral en casi un 20% de los hombres y mujeres que se someten a un ecocardiograma. La regurgitación mitral congénita (presente al nacer) es poco común si no forma parte de un defecto o síndrome cardíaco más complejo. El prolapso de la válvula mitral, que involucra debilitamiento y dilatación de la válvula y que afecta alrededor del 5% de la población, es una causa relativamente común de regurgitación mitral crónica. La enfermedad cardíaca reumática (una complicación de una infección por estreptococos en la garganta no tratada que se está volviendo menos común) puede llevar a que se presente engrosamiento, rigidez y retracción de los pliegues de la válvula mitral y representa casi una tercera parte de todos los casos de regurgitación mitral. La regurgitación mitral crónica también puede ser ocasionada por trastornos tales como la ateroesclerosis, la hipertensión (presión sanguínea alta), el ensanchamiento del ventrículo izquierdo, trastornos del tejido conectivo, como el síndrome de Marfan, otros defectos congénitos, endocarditis (infección de la válvula del corazón), tumores cardíacos, sífilis que no ha sido tratada (rara), entre otros. La regurgitación mitral aguda puede volverse crónica. Los factores de riesgo son, entre otros, antecedentes familiares o personales de los trastornos mencionados con anterioridad, así como el uso de fenfluramina o dexfenfluramina (supresores del apetito y ahora prohibidos por la FDA) durante 4 meses o más.
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