La palpación puede mostrar frémito (vibración) en el corazón. Por medio de un examen estetoscópico se puede percibir un soplo característico en el corazón; sin embargo, dicho soplo puede estar ausente en algunos casos de regurgitación mitral aguda. Si el líquido contrafluye a los pulmones, pueden presentarse crepitaciones en éstos. La presión sanguínea es usualmente normal. La inflamación de la válvula mitral y/o la regurgitación puede detectarse con:
- Un ecocardiograma: un examen de ultrasonido del corazón
- Un estudio Doppler del flujo en color
- Un ecocardiograma transesofágico
- Una cateterización cardíaca
Una radiografía de tórax también puede mostrar líquido en los pulmones o venas pulmonares prominentes. La toma de presión, utilizando el método Swan-Ganz (cateterización del corazón derecho), sirve para registrar un marcado aumento en la presión de la aurícula izquierda. El ECG muestra usualmente un ritmo sinusal normal, pero puede mostrar arritmias (ritmo cardíaco anormal) como la fibrilación auricular (aunque la fibrilación auricular es más común en la regurgitación mitral crónica). Entre otros exámenes, se pueden mencionar: el IRM del tórax, los rastreos con radionúclidos o la TC de tórax.
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