Cuando el médico escucha los sonidos del corazón con un estetoscopio puede percibir un sonido típico de frote pericárdico y los ruidos del corazón se pueden percibir como leves o distantes. De la misma manera, puede haber otros signos que revelen la presencia de líquido en el pericardio (derrame pericárdico). Si la enfermedad es severa, puede haber crepitación pulmonar, disminución de los ruidos respiratorios u otros signos de líquido en el espacio que rodea los pulmones (derrame pleural). Si se ha acumulado líquido en el saco pericárdico, éste puede aparecer en: Estos exámenes pueden mostrar agrandamiento del corazón, ocasionado por la acumulación de líquido en el pericardio, así como también cicatrización y contractura del pericardio (pericarditis constrictiva). Otros hallazgos varían dependiendo de la causa de la pericarditis. Un electrocardiograma (ECG) es anormal en el 90% de los pacientes con pericarditis aguda. Los cambios en el ECG generalmente evolucionan en etapas durante el proceso patológico y pueden esconder los cambios en el ECG de un ataque cardíaco. Para descartar dicho ataque cardíaco, se pueden ordenar los niveles de los marcadores cardíacos seriales (CK-MB y troponina). Otras pruebas de laboratorio pueden ser, entre otras:
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