El shock cardiogénico es una emergencia médica, cuyo tratamiento requiere la hospitalización del paciente y tiene como objetivo salvarle la vida, además de tratar la causa del shock. Se puede recurrir a la dopamina, dobutamina, epinefrina, digoxina, norepinefrina, amrinona u otros medicamentos para incrementar la presión sanguínea y el funcionamiento del corazón, a la vez que se pueden administrar analgésicos cuando sea necesario. Se recomienda el descanso total en cama para reducir las demandas del corazón. El oxígeno reduce la carga de trabajo del corazón, disminuyendo las demandas de flujo sanguíneo de los tejidos. Se pueden prescribir líquidos intravenosos, como sangre y productos sanguíneos. Otros tratamientos para el shock son: - Colocación de un regulador cardíaco o marcapaso
- Observación cardíaca, incluyendo monitoreo hemodinámico para guiar el tratamiento
- Balón de contrapulsación intraaórtico para mejorar la función cardiovascular
Nota: cuando se considere factible, se puede realizar una reparación quirúrgica de la causa. En algunos casos, otra alternativa a la cirugía es la angioplastia con balón o ACTP.
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