La taquicardia ventricular es una interrupción potencialmente letal de los latidos cardíacos normales (arritmia), que puede ocasionar incapacidad cardíaca para bombear la cantidad adecuada de flujo sanguíneo al cuerpo. La frecuencia cardíaca puede estar entre 160 y 240 (lo normal es de 60 a 100 latidos por minuto). La taquicardia ventricular se puede presentar en ausencia de una enfermedad cardíaca aparente. También puede desarrollarse como una complicación temprana o tardía de un ataque cardíaco o durante el curso de una cardiomiopatía, una enfermedad cardíaca de la válvula, una miocarditis y después de una cirugía de corazón. Los ataques cardíacos resueltos evolucionan para formar tejido cicatricial que predispone a taquicardia ventricular, la cual se puede presentar meses después del ataque cardíaco. La taquicardia ventricular también puede resultar de medicamentos anti-arrítmicos (un efecto indeseado) o por desequilibrio de la química sanguínea (como un bajo nivel de potasio), cambios del pH (ácido-básico) o insuficiente oxigenación. El fenómeno de reentrada (reestimulación de la vía de conducción eléctrica a partir de un solo estímulo inicial) es un mecanismo común observado en la taquicardia ventricular. La taquicardia ventricular se clasifica como: pasajera (que dura menos de 30 segundos) o sostenida. La "Torsade de Pointes" es una forma de taquicardia ventricular con una variación característica en la conducción del estímulo ventricular. La taquicardia ventricular se presenta en aproximadamente 2 de cada 10.000 personas.
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