Aunque no hay pruebas de laboratorio específicas para diagnosticar el taponamiento, un ecocardiograma es la primera alternativa para ayudar a establecer el diagnóstico. El corazón a menudo sonará atípicamente débil durante la examinación con el estetoscopio. El pulso periférico puede estar débil o ausente y las venas del cuello pueden estar distendidas, aunque la presión sanguínea puede estar baja. El ritmo cardíaco puede estar por encima de 100, cuando lo normal es entre 60 y 100 latidos por minuto, y la respiración puede estar acelerada (con más de 12 respiraciones por minuto en el adulto). La presión sanguínea puede bajar cuando la persona respira profundamente, lo que se denomina pulso paradójico.
- Los fluidos acumulados en el saco perdicárdico pueden observarse en:
- Los cambios en el ECG incluyen formas de ondas de bajo voltaje
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