El taponamiento cardíaco es una condición de emergencia que requiere hospitalización y cuyo tratamiento está dirigido a salvar la vida del paciente, mejorar la función cardíaca, aliviar los síntomas y tratar el taponamiento. Estos objetivos se logran generalmente con un procedimiento llamado pericardiocentesis para drenar el líquido que se encuentra alrededor del corazón o resecando y retirando parte del pericardio (ventana pericárdica). Los líquidos son el tratamiento inicial para mantener la presión sanguínea normal hasta que se pueda llevar a cabo la pericardiocentesis. Asimismo, la administración de medicamentos que aumenten la presión sanguínea ayuda a mantener al paciente vivo hasta que se evacúa el líquido. Se le puede administrar oxígeno al paciente para reducir la carga de trabajo del corazón al disminuir la demanda de flujo sanguíneo de los tejidos. Es imperativo que se identifique y se trate la causa del taponamiento. El tratamiento de la causa puede comprender medicamentos, tales como antibióticos, o la reparación quirúrgica de la lesión. Es posible que se requiera la extirpación o remoción de parte del pericardio (pericardiectomía quirúrgica también conocida como ventana pericárdica) para la mayoría de los pacientes con taponamiento cardíaco.
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