¡Un ataque cardíaco es una emergencia médica! Por lo general requiere 1 a 14 días de hospitalización y su tratamiento puede incluir la necesidad de cuidados intensivos. El monitoreo continuo con ECG se inicia de inmediato, pues las arritmias que ponen en riesgo la vida del paciente son la principal causa de muerte a las pocas horas después de un ataque cardíaco. Los objetivos del tratamiento son detener la progresión del ataque cardíaco, reducir las demandas al corazón de modo que pueda sanar y evitar las complicaciones. Se coloca una vía intravenosa para administrar medicamentos y líquidos. Pueden ser necesarios varios dispositivos de monitoreo y se puede introducir un catéter urinario para observar de cerca el estado de los líquidos. Por lo general se administra oxígeno, inclusive cuando los niveles en sangre son normales.De esta manera el oxígeno esta fácilmente disponible para los tejidos del organismo y se reduce la carga de trabajo del corazón. MEDICAMENTOS:
La morfina o los derivados de la morfina son analgésicos potentes que se suministran a menudo para el dolor. Los nitratos sublinguales (debajo de la lengua) o intravenosos (IV), como la nitroglicerina, también se suministran para aliviar el dolor y reducir los requerimientos de oxígeno al corazón. Si el ECG registrado durante el dolor torácico muestra un cambio denominado "elevación del segmento ST", se puede iniciar terapia de disolución de coágulos (trombolítica) en las primeras 6 horas después del inicio del dolor torácico. Esta terapia inicial se administrará como una infusión intravenosa de estreptocinasa o activador del plasminógeno tisular, seguida de una infusión intravenosa de heparina. La terapia con heparina dura de 48 a 72 horas y adicionalmente se puede prescribir warfarina para evitar el posterior desarrollo de coágulos. La terapia trombolítica no es apropiada para personas que han tenido: - Una cirugía importante, biopsia de órganos o trauma fuerte en las últimas seis semanas
- Neurocirugía reciente
- Trauma en la cabeza en el último mes
- Antecedentes de sangrado GI (gastrointestinal)
- Tumor intracraneano
- Apoplejía en los últimos seis meses
- Hipertensión severa actual
Las posibles complicaciones de la terapia trombolítica incluyen sangrado y hemorragia. Un pilar de la terapia de un ataque cardíaco es la medicación antiplaquetaria (un medicamento que pueda evitar la agregación de plaquetas, que es el hecho inicial en la circulación que lleva a la formación de coágulos). Un agente antiplaquetario de amplio uso es la aspirina, que se suministra a una dosis de 160 mg/día. Otro medicamento antiplaquetario que se utiliza es ticlopidine. Más recientemente se ha mostrado en estudios que un medicamento denominado clopidrogel es más efectivo que la aspirina para reducir la aparición de nuevos ataques cardíacos. Otros medicamentos que se pueden prescribir incluyen: - Beta-bloqueadores para reducir la carga de trabajo del corazón
- Inhibidores de las glicoproteínas IIb/IIIa
- Bloqueadores de los canales de calcio
- Antiarrítmicos
- Diuréticos
En las primeras 24 horas del ataque cardíaco que compromete la pared anterior del corazón o que se complica debido a una insuficiencia cardíaca se pueden recomendar los inhibidores ECA. PROCEDIMIENTOS
Puede ser necesaria una angioplastia coronaria de urgencia para abrir las arterias coronarias bloqueadas. Este procedimiento se puede utilizar en vez de la terapia trombolítica o en casos en los que se contraindica dicha terapia. A menudo, se garantiza la reapertura de la arteria coronaria después de la angioplastia mediante la implantación de un pequeño dispositivo denominado stent. En algunos casos, puede ser necesaria la cirugía de derivación arterial coronaria (CDAC) de emergencia. Inicialmente, se puede restringir la actividad e incrementarla posteriormente de manera gradual.
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