La angina inestable se presenta en aproximadamente 6 de cada 10.000 personas. La enfermedad de la arteria coronaria causada por ateroesclerosis es, sin lugar a dudas, la causa más común de la angina inestable. Un espasmo de la arteria coronaria es una causa poco común de angina. Inicialmente, el estrechamiento (en forma de placas ateroscleróticas) de las arterias coronarias puede ser lo suficientemente grave como para ocasionar una angina estable cuando hay esfuerzo o estrés. Sin embargo, este estrechamiento en algunas ocasiones puede ser asintomático. Por razones que aún no se comprenden bien, las placas alcanzan un punto en el que se rompen. Bajo estas circunstancias se puede formar un tapón compuesto por plaquetas y coágulos sanguíneos haciendo que un vaso sanguíneo ya estrecho se vuelva más susceptible de bloquearse por completo. Esta situación inestable puede progresar a una oclusión completa del vaso, con infarto del músculo cardíaco (ataque cardíaco). Una vez este tipo de lesión ya existe en una arteria coronaria y ya sea que el hecho conduzca o no a un ataque cardíaco, el dolor torácico producido por el estrechamiento extremo de la arteria coronaria se puede volver inestable. A diferencia de la angina estable, en la cual el dolor torácico puede ser inducido por el ejercicio o el estrés, el dolor torácico en la angina inestable se puede presentar en momentos de reposo y sin factores precipitantes. El dolor puede aumentar en severidad, frecuencia o duración con niveles de actividad física bajos o sin razones identificables. Este tipo de angina también puede presentarse pronto después de un ataque cardíaco. Los factores de riesgo para la angina inestable son similares a los de la angina estable y la enfermedad de la arteria coronaria, incluyendo: Ocasionalmente, el exceso repentino de estrés puede precipitar un episodio de angina.
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