El mejor método de prevención tanto de la angina estable como de la inestable consiste en modificar los factores de riesgo que sea posible. En efecto, algunos estudios han revelado que la modificación de los factores de riesgo puede evitar la progresión de las obstrucciones arteriales, y puede llevar a la disminución de su severidad. Para prevenir la aparición de la angina y reducir su gravedad, se puede prescribir aspirina, medicamentos antianginosos como los nitratos (nitroglicerina), beta-bloqueadores, bloqueadores de los canales de calcio u otros. La aspirina y el clopidrogel pueden reducir la probabilidad de ataques cardíacos en pacientes predispuestos.
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