El hígado es un órgano complejo y la forma como éste descompone las drogas difiere de persona a persona, por lo tanto, muchos medicamentos diferentes pueden producir problemas hepáticos. Los síntomas son similares a los que causan la hepatitis viral que incluye un tono amarillento de la piel (ictericia), náuseas, vómitos y heces pálidas o de color arcilla. Algunos pacientes pueden ser asintomáticos. Los analgésicos y antipiréticos que contienen acetaminofén son una causa común de inflamación hepática. En caso de utilizar estos medicamentos de venta libre, nunca se debe incrementar la dosis más allá de lo recomendado en el empaque, ya que estos medicamentos pueden causar daño hepático si se consumen en dosis no mucho mayores a las terapéuticas. Si la persona bebe mucho o de manera regular, debe evitar por completo el uso de estos medicamentos o discutir con el médico las dosis seguras. Otros medicamentos problemáticos para el hígado incluyen el anestésico general halotano, metildopa e isoniazida (usada para tratar la tuberculosis), metotrexato, amiodarona y los inhibidores HMG CoA reductasa (estatinas). Hay otros medicamentos que interfieren con el flujo de bilis y pueden llevar a que se presente inflamación hepática, tales como: eritromicina, anticonceptivos orales, clorpromazina y esteroides anabólicos. La inflamación del hígado usualmente desaparece después de unos días o semanas o después de suspender el medicamento.
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