El tratamiento puede dividirse en dos fases iniciales que son decisivas. La cirugía temprana es apropiada para casi todos los pacientes y se deben hacer todos los esfuerzos para practicarla dentro de las primeras 24 horas de ocurrida la perforación. La primera fase incluye: estudios diagnósticos que se hacen para determinar la localización y la causa del orificio, administración de líquidos y antibióticos IV para prevenir o tratar la infección. Por otra parte, el líquido que se ha acumulado alrededor de los pulmones se puede drenear con un tubo a tórax. El tratamiento definitivo es la reparación de la perforación. En algunos pacientes con perforación de la parte más alta del esófago se puede dar la cicatrización espontánea de la lesión, si el paciente se abstiene de ingerir líquidos por un período de tiempo, caso en el cual es necesario administrar la nutrición por otra vía, como por ejemplo un tubo de alimentación colocado en el estómago. Si la perforación se encuentra en las partes media o inferior del esófago, por lo general se requiere reparar el defecto por medio de una operación. Dependiendo del tamaño y de la localización de la perforación, la fístula puede tratarse por reparación primaria o con la extracción del esófago.
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