| Cuando un paciente se encuentra en una situación clínica de sangrado del colon, es importante determinar la fuente del sangrado y la frecuencia de la pérdida de sangre. Al mismo tiempo, se debe evaluar continuamente la condición del paciente y determinar si se requiere admisión en la unidad de cuidados intensivos; colocación de líneas intravenosas grandes en los brazos, ingle o cuello; administración de líquidos por vía intravenosa e incluso la administración de productos sanguíneos. Una vez que se haya determinado la fuente del sangrado en el paciente (usualmente a través de angiografía o colonoscopia), se puede comenzar con el tratamiento. Hasta el 90% de las ectasias detienen el sangrado espontáneamente, sin ninguna intervención específica. Sin embargo, cuando se requiere intervención, con el colonoscopio se puede cauterizar el sitio de la hemorragia. Este procedimiento se puede hacer con electricidad, calor o con láser y sus complicaciones incluyen la perforación del colon, así como fracaso con el tratamiento. La ectasia vascular sangrante activa se puede tratar por medio de una angiografía, con la coagulación del suministro de sangre en el área del colon que sangra. También se pueden administrar químicos que hacen que los vasos sanguíneos se cierren, ya sea por medio de la angiografía o con el uso del colonoscopio. En algunos casos, la única opción es una cirugía (es posible que se requiera una hemicolectomía derecha o extirpación de todo el lado derecho del colon). Este sigue siendo el tratamiento de elección para los pacientes cuya ectasia continúa sangrando a una tasa peligrosamente rápida, a pesar de diversas intervenciones terapéuticas con una angiografía o una colonoscopia.
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