El objetivo del tratamiento es reemplazar líquidos y electrolitos (sales y minerales) perdidos en la diarrea. La terapia con antibióticos no es efectiva en enfermedades virales. Por lo general, no se administran medicamentos antidiarréicos, ya que pueden prolongar el proceso infeccioso. Las medidas de auto-ayuda para prevenir la deshidratación incluyen el consumo de soluciones electrolíticas (disponibles sin receta médica) para reemplazar la pérdida de líquidos por la diarrea. Las personas con diarrea, que no pueden ingerir líquidos por vía oral debido a las náuseas, pueden necesitar líquidos intravenosos, en especial los niños pequeños. Las personas que toman diuréticos deben ser cautelosas con la diarrea y es posible que sea necesario que suspendan el uso de diuréticos durante un episodio agudo. (Siempre se debe consultar con el médico antes de suspender un medicamento prescrito). No se deben administrar medicamentos anti-diarréicos a los niños, a menos que el médico lo indique. Debido a que el riesgo de deshidratación es mayor en los bebés menores de un año y en los niños pequeños, los padres deben vigilar de cerca el número de pañales mojados por día cuando el niño esté enfermo. Las soluciones de reemplazo de electrolitos y líquidos para niños están disponibles en farmacias y expendios de alimentos. El agua de gelatina, las bebidas gaseosas y el agua pura no reemplazan los electrolitos que el niño necesita cuando se ha deshidratado por vómitos o diarrea. Los niños con diarrea se benefician frecuentemente de modificaciones alimentarias, hasta que ésta cese.
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