El objetivo del tratamiento es reemplazar los líquidos y electrolitos (sal y minerales) perdidos por la diarrea y en muy raras ocasiones, se requieren transfusiones de sangre. No se suele recetar la terapia con antibióticos o la antimicrobiana a menos que haya implicación sistémica. En general, no se administran medicamentos antidiarreicos porque pueden prolongar el proceso infeccioso. Se deben tomar medidas de autocuidado para evitar la deshidratación, como ingerir soluciones electrolíticas a fin de reponer los líquidos perdidos por la diarrea y no ingerir alimentos sólidos hasta que la diarrea haya cesado. Las personas que no pueden tomar líquidos por vía oral debido a las náuseas pueden necesitar atención médica y líquidos intravenosos, especialmente los niños pequeños. Los pacientes con tratamiento de diuréticos deben prestar atención a las diarreas y es posible que deban suspender la administración de diuréticos durante el episodio agudo, según las indicaciones del médico.
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