El examen físico puede revelar un agrandamiento del bazo o el hígado, abdomen distendido, ojos o piel amarilla (ictericia), vasos sanguíneos rojos en la piel en forma de araña, tejido mamario excesivo, testículos pequeños en el hombre, palmas enrojecidas, dedos contraídos y/o venas de la pared abdominal dilatadas. Entre las pruebas de sangre que revelan daño hepático se encuentran: La biopsia del hígado confirma la presencia de cirrosis. Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes exámenes:
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