La transmisión del virus se puede prevenir evitando agua y alimentos que puedan no estar limpios, y mediante un lavado cuidadoso de las manos después de usar el sanitario, así como con una limpieza minuciosa si hay algún contacto con la sangre, las heces o cualquier líquido corporal de una persona afectada. Las personas que permanecen en centros de atención de día o en instituciones en las que están en contacto cercano con otras personas pueden ser más susceptibles a la rápida transmisión de la hepatitis A. Sin embargo, un lavado minucioso de las manos y buenos hábitos de higiene antes y después de cada cambio de pañal, antes de servir los alimentos y después de usar el sanitario pueden ayudar a prevenir epidemias institucionales. La inmunoglobulina se debe administrar a todos los que están en contacto cercano con personas con hepatitis A. Existen dos vacunas disponibles (Havrix y Vaqta). Ambas son equivalentes en eficacia, pero Vaqta tiene menos efectos secundarios. Las vacunas se administran en dos dosis y la segunda dosis se aplica entre 6 y 12 meses después de haber recibido la primera. La vacuna HAV comienza a proteger 4 semanas después de recibir la dosis inicial y se requiere un refuerzo de 6 a 12 meses para lograr una protección duradera. Las personas que se deben vacunar son, entre otras, las siguientes: - Personas que viajen a áreas o países con niveles altos de hepatitis A. Aquellas personas que viajen a áreas de alto riesgo en menos de 4 semanas después de recibir la vacuna inicial pueden necesitar otro medicamento preventivo llamado "inmunoseroglobulina" que se administra al mismo tiempo que la vacuna pero en un sitio diferente.
- Hombres homosexuales
- Usuarios de drogas intravenosas
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