Algunas infecciones se resuelven solas y se pueden utilizar agentes antinfecciosos como el metronidazol o la quinacrina. La furazolidona se usa generalmente para tratar a los niños. Los porcentajes de curación pueden ser superiores al 80%. La resistencia a la droga puede ser un factor que no permita el éxito del tratamiento, lo cual hace a veces necesario un cambio en la terapia de antibióticos. En el embarazo, se debe posponer el tratamiento hasta después del parto, puesto que ninguna de las drogas para tratar la infección ha sido aprobada para uso durante el período de la gestación.
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