El curso natural de la enfermedad es de 2 ó 3 días y el objetivo del tratamiento es reponer los líquidos y electrolitos (sal y minerales) perdidos a causa de la diarrea. Por lo general, no se administran medicamentos antidiarreicos, ya que pueden prolongar el proceso infeccioso. Una de las medidas de autocuidado para evitar la deshidratación es la ingestión de soluciones electrolíticas para restituir los líquidos que se pierden debido a la diarrea. Se pueden conseguir diversas variedades de soluciones electrolíticas sin prescripción médica. Se recomiendan antibióticos para aquellas personas que son severamente sintomáticas. La trimetoprima (Bactrim), el sulfametoxazol, la ampicilina, la ciprofloxacina (Cipro) o el cloramfenicol (Chloromycetin) son algunos de los medicamentos más frecuentes. Las personas con diarrea que no pueden tomar líquidos por vía oral debido a las náuseas podrían requerir atención médica y de líquidos intravenosos, en especial los niños pequeños. Las personas que toman diuréticos deben tener precaución con la diarrea y sería conveniente suspenderlos durante el episodio agudo, tal como lo indique el médico.
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